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Parte 2: Instalar

Cuando introduce por primera vez su SSD en el puerto de almacenamiento, es posible que no quede perfectamente ajustada. En este caso, siga las instrucciones indicadas a continuación en función del tipo de sistema en el que esté realizando la instalación.

Para portátiles:

Fíjese bien en el disco de almacenamiento que ha retirado y compruebe si tiene soportes, adaptadores, estructuras de soporte, abrazaderas, pestañas de presión o tornillos que se puedan haber quedado acoplados. En caso de que encuentre algo acoplado al anterior disco, retírelo y colóquelo en la unidad SSD de la misma manera. Ahora, vuelva a colocar la SSD en el puerto de almacenamiento. 

 

Para portátiles (espaciador):

Si todavía no queda correctamente ajustada, utilice el espaciador que ha apartado antes y acóplelo a la SSD pelando el adhesivo y pegándolo sobre la SSD como se muestra. Acoplar el espaciador permite que la SSD obtenga el mismo nivel de grosor que el disco que ha retirado. Nota: Muchas instalaciones no necesitan el espaciador, por lo que es posible que no tenga que utilizarlo.

Para ordenadores de sobremesa:

Algunos puertos de almacenamiento y discos duros antiguos son bastante más grandes que una SSD de tamaño estándar. Si este es el caso en su sistema, necesitará un conversor de 6,4 a 8,9 cm para poder colocar la SSD correctamente.

Si puede utilizar un destornillador, puede instalar una SSD. Aunque el interior de su ordenador le parezca raro y le asuste, no hay nada que temer. Siempre que se proteja frente a descargas, habrá eliminado gran parte del riesgo que conlleva el tocar accidentalmente algún componente con electricidad. La electricidad está presente de forma natural en el cuerpo humano, pero cuando se protege tocando una superficie metálica, se deshace de ella y hace que sea seguro tocar los componentes de su sistema. No hay nada que temer, nunca será peligroso el proceso, la electricidad presente en su cuerpo es natural y no produce daños.